Durante el último año y medio, para entender mejor qué define la calidad del CBD, hemos probado flores y resinas de entre seis y ocho distribuidores.
No todas eran iguales.
Algunas tenían una apariencia impecable, pero apenas expresaban aroma. Otras destacaban al principio y perdían interés cuando las observábamos con más calma. También encontramos resinas tan pegajosas que resultaban incómodas de manipular, aunque su aspecto inicial pudiera parecer atractivo.
Y después llegaron unas muestras que rompieron por completo la comparación.
Bastaba con abrir el tarro para que el aroma se hiciera notar. Perfiles afrutados, dulces y cítricos, muy por encima de lo que habíamos encontrado hasta entonces. La intensidad no desaparecía después de unos minutos. Seguía ahí semanas más tarde. Incluso meses.
La textura, además, era de las mejores que habíamos probado: consistente, manejable y sin esa sensación excesivamente pegajosa de otros productos.
La primera reacción no fue pensar que eran mejores.
Fue preguntarnos:
Pregunta 01¿Por qué existe tanta diferencia entre este producto y todos los demás?
Pregunta 02¿Un aroma muy intenso es una señal de calidad o simplemente una señal que necesita contexto?
Oler mucho no es lo mismo que oler bien.
Tendemos a valorar la intensidad porque es lo primero que percibimos.
Abrimos un tarro, el aroma sale con fuerza y la reacción es inmediata:
Esto tiene que ser bueno.
La reacción típica · Sin datos todavía
Pero intensidad y calidad no son sinónimos.
Un producto puede presentar un aroma muy fuerte y, sin embargo, resultar plano, uniforme o poco natural. Otro puede ser menos explosivo al abrirlo, pero ofrecer un perfil más definido, complejo y coherente cuando se observa con atención.
Además, el aroma del cannabis no depende únicamente de los terpenos más conocidos. También intervienen otros compuestos volátiles minoritarios capaces de influir mucho en perfiles dulces, afrutados, cítricos, tropicales, terrosos o especiados.
Algunos aparecen en cantidades muy pequeñas, pero tienen un gran impacto sensorial.
Por eso no basta con mirar una lista de terpenos o comprobar cuál aparece en mayor concentración.
Dos productos pueden compartir algunos de sus componentes principales y, aun así, oler de forma muy diferente.
Cuatro cosas que conviene separar.
En TheCeBeDe utilizamos cuatro preguntas para ordenar la evaluación aromática.
No es una escala de laboratorio. Es una herramienta de criterio.
Intensidad
¿Cuánto se percibe?
Un aroma puede ser débil, moderado o muy potente.
La intensidad describe el volumen de la experiencia. No explica por sí misma su calidad, naturalidad o complejidad.
Definición
¿Podemos reconocer algo concreto?
Cítrico. Dulce. Terroso. Herbal. Afrutado. Especiado.
Un producto definido permite distinguir notas reconocibles. No se limita a «oler mucho».
Complejidad
¿Una sola nota dominante o diferentes capas?
Un perfil complejo puede evolucionar, mostrar matices y cambiar ligeramente conforme pasa el tiempo.
Más capas no significan automáticamente más calidad, pero sí aportan información.
Coherencia
¿El aroma encaja con el producto y se comporta de forma razonable?
Esta es la pregunta más difícil y también una de las más útiles.
Un aroma puede ser intenso y agradable, pero resultar excesivamente uniforme, perfumado o desconectado del resto de la experiencia.
En ese momento no debemos saltar a una conclusión. Debemos empezar a hacer preguntas.
La intensidad llama la atención. La coherencia construye confianza.
Mito o Verdad · Edición 001
El tiempo también habla.
El aroma no permanece intacto para siempre.
El secado, la temperatura, el aire, la luz, el tipo de envase, el tiempo de almacenamiento y la manipulación pueden modificar el perfil original.
Los compuestos volátiles no se degradan todos a la misma velocidad y algunos son especialmente sensibles a las condiciones ambientales.
Esto significa que un producto con poco aroma no tiene por qué haber sido siempre así.
Puede deberse a:
- Una materia prima menos expresiva.
- Un secado mejorable.
- Una conservación inadecuada.
- Un envase poco eficaz.
- Demasiado tiempo almacenado.
- Cambios de temperatura.
- Una combinación de varios factores.
También ocurre lo contrario: un producto bien procesado y correctamente envasado puede conservar durante más tiempo sus componentes aromáticos.
La persistencia es información. No es una certificación.
Flores y resinas no se leen igual.
El aroma importa en ambas, pero el contexto cambia.
En una flor
Podemos observar el producto de una manera más directa:
- Estructura.
- Estado exterior.
- Grado aparente de humedad.
- Secado.
- Aroma exterior.
- Aroma al separar ligeramente la flor.
- Conservación.
- Información sobre el cultivo y el lote.
Ninguna señal aislada decide la calidad.
Una flor muy bonita puede tener poco carácter. Otra más discreta puede estar mejor secada, conservar un perfil más definido y ofrecer más información sobre su procedencia.
En una resina
La lectura se vuelve más complicada porque existe un proceso de transformación.
Además del aroma, conviene observar:
- Textura.
- Homogeneidad.
- Consistencia.
- Facilidad de manipulación.
- Evolución con la temperatura ambiente.
- Método de obtención, cuando se informa.
- Ingredientes o formulación declarada.
- Analítica y trazabilidad.
Por eso una resina muy aromática no debe compararse automáticamente con una flor seca ni con otra resina producida mediante un proceso distinto.
¿Un aroma demasiado intenso debería preocuparnos?
No necesariamente.
Un aroma extraordinariamente intenso puede tener explicaciones perfectamente razonables:
- Una materia prima especialmente aromática.
- Una buena conservación.
- Un envase eficaz.
- Un proceso que haya retenido bien los compuestos volátiles.
- Un perfil con moléculas de gran impacto sensorial.
- Una formulación o reintroducción aromática correctamente declarada.
El problema no es que huela mucho.
El problema aparece cuando el consumidor no dispone de información suficiente para entender lo que está percibiendo.
Oler un producto no permite demostrar que contiene aromas añadidos.
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Para identificar los compuestos, sus concentraciones y su origen se necesita información del fabricante y, cuando corresponda, un análisis adecuado.
Sentir que algo resulta artificial es una observación válida.
Convertir esa sensación en una acusación es otra cosa.
Qué información debería acompañar al producto.
Una presentación bonita ayuda. Un tarro de cristal bien cerrado también puede ser una buena elección.
Pero el packaging no sustituye a la trazabilidad.
Al valorar un producto, conviene buscar:
- Nombre o referencia.
- Número de lote.
- Responsable o fabricante.
- Fecha de envasado, cuando se facilite.
- Ingredientes o composición declarada.
- Tipo de cultivo o materia prima.
- Método de producción, si es relevante.
- Analítica vinculada al lote.
- Contenido de cannabinoides.
- Información aromática o de terpenos, cuando exista.
- Recomendaciones de conservación.
No siempre encontraremos todo.
Pero cuanto más extraordinario sea el producto, más razonable resulta preguntar cómo se ha conseguido ese resultado.
Cómo valorar la calidad del CBD en conjunto.
La próxima vez que un producto te impresione por su aroma, no tienes que desconfiar automáticamente.
Tampoco tienes que decidir que es el mejor.
Puedes empezar por aquí:
Aroma
- ¿Es intenso?
- ¿Está definido?
- ¿Tiene varias capas?
- ¿Resulta coherente?
- ¿Evoluciona o permanece completamente plano?
- ¿Se conserva con el paso del tiempo?
Producto
- ¿La textura es agradable y manejable?
- ¿Parece bien conservado?
- ¿Existe coherencia entre aroma, apariencia y textura?
- ¿El envase protege correctamente el contenido?
Información
- ¿Tiene número de lote?
- ¿Sabemos quién lo produce?
- ¿Declara ingredientes?
- ¿Existe una analítica?
- ¿Explica el proceso o la procedencia?
- ¿La tienda puede responder preguntas concretas?
No buscamos una señal perfecta. Buscamos que las señales no se contradigan.
No seleccionamos un producto porque impresione al abrir el tarro
El aroma importa. Sería absurdo decir lo contrario.
Pero en TheCeBeDe no queremos quedarnos en la primera impresión. Una flor o una resina debe mantener el sentido cuando seguimos observando, comparando y haciendo preguntas.
Valoramos el conjunto:
- Aroma
- Textura
- Conservación
- Coherencia
- Información disponible
- Trazabilidad
- Analítica del lote
- Selección corta, sin cuentos
No siempre encontramos todas las respuestas.
Cuando no las encontramos, no las inventamos.
Por eso, la calidad del CBD no puede juzgarse únicamente por la intensidad de su aroma.
No buscamos el producto que más ruido hace. Buscamos el que mejor resiste las preguntas.
Qué debes recordar
Un aroma intenso puede ser positivo, pero no garantiza la calidad.
El aroma no depende únicamente de los terpenos principales. Los compuestos minoritarios también pueden cambiar mucho la percepción.
Intensidad, definición, complejidad y coherencia son cosas distintas.
La conservación y el procesado pueden modificar el perfil aromático.
La nariz detecta diferencias, pero no demuestra el origen de los compuestos.
Cuando algo destaca mucho, no hace falta desconfiar: hace falta preguntar.
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